El sector forestal tiene un vertiginoso crecimiento y el camión es fundamental en la cadena de comercio de la madera, ¿ qué necesidades tienen el transporte carretero vinculado con el sector forestal?
- En principio yo creo que, básicamente, las necesidades de los servicios de transporte están cubiertas, salvo las particularidades que pueda tener cada monte donde los productores ya están previendo las inversiones como para acceder correctamente a los montes. Considero que la infraestructura nacional está bastante acorde a las necesidades actuales de la exportación de madera.
Un punto importante es que paulatinamente se está profesionalizando la esta de cosecha. Hace pocos años los camiones debían recorrer los montes para levantar la madera y hoy en día es bastante común contar con zonas de carga acondicionadas para que los camiones no tengan mayores dificultades, pese a cuestiones climáticas adversas. Eso agiliza la operativa y además evita un costo elevado del mantenimiento de los camiones por roturas producidas en las recorridas por los montes.
Usted habla de necesidades cubiertas actualmente, ¿cómo hay que afrontar el futuro para que esas necesidades continúen estando cubiertas?
- Eso requiere de un seguimiento y un mantenimiento por parte de las autoridades acorde a lo que va a ser el funcionamiento . Nosotros estamos pagando peajes bastante significativos que, teóricamente, es dinero que se vuelca al mantenimiento de las rutas. El cometido fundamental cuando se planteó la megaconcesión era el de mantener y reparar, con la recaudación de los peajes, los tramos de rutas que no se habían podido mejorar bajo otro sistema.
Y en cuanto a los camiones, ¿falta especialización? Es decir, ¿se necesitan unidades para transportar o hay suficientes?
- Creo que poco a poco el transportista va adquiriendo las unidades en función de las necesidades y la seguridad del trabajo a lo largo de un tiempo. Hasta ahora se hacía la contratación de los camiones forestales en forma ocasional y no se les brindaba una seguridad en el tiempo que permitiera hacer frente a inversiones importantes. De alguna manera, la estabilidad del negocio por medio de nuevas inversiones en el área forestal, como pueden ser las plantas de chipeado o celulosa, generan una constante en la demanda de flete que, indudablemente, se va a reflejar en una profesionalización importante del sector y en mejores servicios. Hoy en día no hay muchos camiones que estén acondicionados específicamente para el transporte forestal, pero no va a ser un problema para el transportista el proceso de acondicionarlos o de realizar inversiones en la medida en que tenga un horizonte de trabajo significativo. Algunas empresas forestales ya están analizando cómo, de alguna manera, trasladar a los transportistas los contratos que ya tienen a largo plazo con clientes del exterior. Eso sería una seguridad más para encarar las inversiones de mejoramiento de flota.
El crecimiento de producción implicaría un incremento del tráfico de camiones. ¿Cómo sería la situación en cuanto a la aglomeración, inseguridad y otras dificultades?
- Eso fue un fantasma que se echó a andar cuando empezó a hablar de todo el tema forestal. Creo que no existirán tales problemas, más allá de que hay que analizar los flujos de transporte. La profesionalización en la cosecha, en el recibo, en el transporte y en toda la cadena, va a llevar a que los mismos camiones realicen más viajes al mes, lo que no implica, directamente, que aumente el parque automotor en proporción con lo que va a ser la producción de madera. Entonces recalcó que no va a existir la situación de tener un camión por minuto o un hormiguero de camiones en las rutas.
Eso fue algo que preocupó a toda la sociedad por temas de seguridad. ¿Qué medidas se deben tomar para que existan los menores riesgos?
- La gremial siempre ha sido muy celosa de que existan inspecciones técnicas adecuadas. Hemos impulsado que los camiones posean condiciones técnicas mínimas obligatorias para poder ejercer la profesión de transportistas. En ese sentido lo que nosotros vemos es una falta importante de acompañamiento por parte del Estado y fundamentalmente por parte de las intendencias. Estas no ejercen un control estricto sobre los vehículos que empadronan, tampoco hay un control cruzado del pago de los tributos, lo que genera que camiones que no están en regla en un departamento trabajen en otros sin tener dificultades. Otra falla es el control sobre las licencias de conducir, pues una persona puede tener una licencia en cada departamento y frente a una sanción grave que lleve al retiro de la libreta, no es impedimento de seguir trabajando ya que se cuenta con otras licencias. Esta situación no es vigilada ni por la Policía Caminera ni por las intendencias. Eso es algo que estamos reclamando desde mucho tiempo y no vemos ninguna voluntad de solucionarlo.
¿Qué otras necesidades jurídicas afectan al gremio?
- Creo que tenemos estructurada una forma de ejercer nuestra profesión que es absolutamente correcta. Existe un organismo de contralor del Ministerio de Transporte y Obras Públicas integrado por representantes de la propia cartera, del Ministerio de Economía y Finanzas y de la Intergremial de Transporte de Carga. De alguna manera entonces se han sentado las bases para que los transportistas regularicen su situación y trabajen en forma legal y correcta. Lo que exigimos sí es que el gobierno colabore de manera más eficiente, Están todos los instrumentos, las leyes, los decretos para que esto se cumpla, pero atrás de esto tiene que haber voluntad política para que, efectivamente, los controles se hagan, se disponga de los fondos que tiene que disponerse, no se traban cuando hay intereses individuales de algunas personas para que las cosas no funcionen.
¿Cómo es entonces el diálogo con el Poder Ejecutivo?
- Hoy es regular, no es bueno. Está faltando diálogo, hemos hecho algunas propuestas y otras consultas y no hemos tenido respuesta. Tuvimos una reunión con Gabriel Gurméndez al mes de haber asumido en el cargo, quedaron unos cuantos temas pendientes y casi no lo podemos contar ni siquiera del otro lado del teléfono. El resto del Poder Ejecutivo, aparentemente, se está dedicando más a la campaña electoral que a ser Poder Ejecutivo, que es lo que tienen que hacer.-