(Las
siguientes notas fueron publicadas en Transporte
Carretero, Abril de 2003, Nº 120)
Paysandú
PEAJES
MOLESTOS Y RUTAS DESECHAS
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La instalación de nuevos puestos de peajes en rutas nacionales en el
marco de la mega concesión de obras y el aumento cuatrimestral de los valores
cobrados por los concesionarios a los automotores han sido objeto de
cuestionamientos entre los operadores del transporte y de otras ramas de la
producción. Sin embargo, el estado de algunas rutas por las que se deben
transitar es considerado un factor
más traumático que los propios peajes.
Jorge
Inella comentó que “lo más doloroso” para los transportistas locales “es
sacar el dinero
del bolsillo”.
“Más
allá de los importantes beneficios acordados para el sector mediante las
bonificaciones aprobadas, lo difícil es disponer del dinero para pagar los
peajes en momentos que el trabajo y el circulante es escaso. Un chofer que viaja
a Montevideo debe disponer de mil pesos para peajes y a veces la empresa
contratante no paga puntualmente por el servicio. Somos optimistas que esto se
va a solucionar, aunque la imposición de nuevos peajes es una cuestión de
oportunidad debido a la depresión que sufre el país. Una vez que se reactive
la producción y que nos den un respiro económico es posible que este tipo de
medidas no sean tan dolorosas”, sostuvo.
Algo
peor.
Los camioneros sanduceros trabajan en forma
permanente
con el tráfico hacia y desde el puerto de
Nueva
Palmira (Colonia), a través de algo más de 200
kilómetros
de ruta.
Para
cubrir el tramo una unidad de transporte de carga paga dos peajes —ida y
vuelta— por un valor de $ 389. Sin embargo, los empresarios entienden que
resulta más oneroso el gasto en mantenimiento que deben pagar luego de
transitar por la ruta 21 que lleva de Mercedes (Soriano) hasta la terminal
palmirense. La carretera se encuentra en condiciones deplorables, especialmente
a partir de la ciudad de Dolores.
“Los
últimos 45 kilómetros son intransitables; es posible que hasta una carreta
tenga dificultades. Los destrozos y las demoras en el tráfico que le ocasionan
al camión el mal estado de la ruta pueden llegar a ser más caros que el costo
de los peajes. Además, la mercadería llega en condiciones que no son las
adecuadas y por tal motivo los exportadores de citrus se niegan a que se
transite por ese lugar. Esto último determina que se deba viajar entre 80 y 100
kilómetros más para evitar la ruta deteriorada, tomando por José Enrique Rodó
hasta Ombúes de Lavalle y desde allí por la Ruta 12 a Nueva Palmira. Sin
embargo, para que la fruta llegue en forma los citricultores pagan un precio
adicional que solo cubre el costo del combustible utilizado”, explicó Carlos
Guilleminot, vice presdiente de Atrapay.
INDUSTRIAS
LOCALES CONTRATAN 70% DEL TRANSPORTE INFORMAL
Hace
tiempo que en Uruguay se ha instalado un fuerte debate entre los que promueven
un sistema profesional del transporte y aquellos que plantean su realidad desde
la imposibilidad de hacer frente a las obligaciones impositivas, hecho que no
les permite continuar desempeñándose en el circuito formal. Aunque en menor
medida, en Paysandú, como en otras tantas zonas del país, existen dificultades
para integrar a los transportistas que, por decisión u obligación, optaron por
desenvolverse marginalmente.
Fernando
Francolini Macci, tesorero de Atrapay, destacó que la mayoría de los
empresarios sanduceros se mueven en el plano de la formalidad, aunque admitió
la existencia de competencia desleal, pero principalmente de parte de colegas de
otros departamentos. En ese sentido, afirmó que aproximadamente el 70% de los
camiones que ingresan a Paysandú contratados por algunas industrias instaladas
en el departamento corresponden a empresas informales.
“En
un sistema donde todos paguemos los mismos impuestos no le tenemos miedo a la
competencia sana y leal de esta u otras zonas del país; lo que no podemos
admitir es el ataque de aquellos que trabajan en el sector informal. Por
ejemplo, recientemente ingresaron 17 mil toneladas de cebada provenientes de una
barraca de Dolores (Soriano); de los 70 camiones que intervinieron en las
operaciones sólo una veintena pertenecían al transporte profesional y el resto
era lo que llamamos informales. Como resultado de ello, el trasiego del producto
se hizo a un precio irrisorio y los transportistas de nuestro departamento prácticamente
no participaron en los movimientos. Atrapay dio su voz de alarma a nivel de la
Intergremial y desde noviembre venimos reclamando la presencia del Organo de
Control para que se constate en el lugar que algunas industrias contratan
directa o indirectamente más de un 70% de servicios de transporte de cerveza,
cebada, madera y leña con camiones informales”, dijo el empresario.
Al
respecto, Carlos Guilleminot agregó que los empresarios nucleados en Atrapay
están abiertos a competir en igualdad de condiciones.
“Nadie quiere que los transportistas que se atrasaron en el pago del Banco de Previsión Social (BPS) o de la Dirección General Impositiva (DGI) queden afuera del trabajo. Actualmente es sencillo que un camionero pase a ser formal dado que se puede acceder sólo con el número de RUC y la aprobación del Sucta”, indicó Guilleminot.
LA
MADERA QUE TODAVIA NO VIAJA
Según
Guilleminot, la gran oferta de camiones y el poco trabajo a distribuir son
factores que colaboran en profundizar la crisis. En ese sentido, recordó que años
atrás se otorgaron gran cantidad de créditos para la compra de unidades con la
expectativa del voluminoso movimiento de productos madereros. Sin embargo, la
realidad cambió, por ahora la madera no produjo el boom esperado, y los
camioneros se quedaron sin posibilidad de prestar servicios.
“El
problema se inició hace una década atrás cuando el Ministerio de Transporte
dijo que por la Ruta 24 iba a pasar un camión cargado de madera cada diez
minutos, y hasta se llegó a hablar de un camión por minuto, y en función de
ello se otorgaron créditos blandos superiores a US$ 40 mil para todo aquel que
los solicitaba con el objetivo de comprar un automotor. Si bien todos tienen
derecho a que les presten dinero, el Banco República se preocupaba por lo que
el deudor podía prendar pero no le preguntaba sobre la forma en que pagaría el
camión. El nuevo empresario salió a romper un mercado con fletes baratos, sin
poder amortizar el crédito bancario, y en gran medida hechó a perder la
situación de los otros transportistas que sí venían pagando sus obligaciones.
Este tipo de situaciones y la actual crisis también son producto de la
irresponsabilidad de los que no tuvieron visión para proyectar un futuro en el
que podían registrarse dificultades como las que se soportan ahora, y si bien
confiamos en que los problemas terminarán depurándose habrá que ver cuánto
tiempo demorarán las soluciones y quienes quedarán en pie para verlas”,
manifestó el dirigente sanducero.-